En Illia 536 era imposible "jugar en la calle". Ni sentarnos en la vereda con amigos, menos patear un fútbol o jugar al gol entra. Salir a la calle era un riesgo: pasaba el 80 al mango, un COTAP llevando gente para Carlos Paz, miles de autos entrando y saliendo de la ciudad por minuto y mucha gente yendo y viniendo desde y hacia la Terminal de Omnibus.
Invitar a mis amigos a casa me dejaba siempre un sabor amargo. No se podía hacer mucho. De chico, mi vida pasaba por otro lado: el club, Rogelio Martínez (el barrio de mis amigos), la casa de mis abuelos, el centro, el parque Sarmiento.
Pero, a principios de los 80` tuve amigos del barrio. Recuerdo a pocos, la mayoría se terminó yendo porque sus padres dejaban de alquilar en la zona o vendían a desarrollistas inmobiliarios con ganas de voltear todo y construir 10 o 15 pisos de ladrillos vistos. Hago memoria: Pipo vivía sobre Paraná, Oscar sobre Illia pegado al Hotel Damar, el "Gordo" al frente de casa. No hacíamos mucho, las juntadas se limitaban a "carreritas" desde la esquina de Paraná hasta el "Ministerio de Obras Públicas" de Balcarce e Illia esquivando señoras con el changuito de las compras (iban al "Americanos" de Illia al 400 o a la despensa de "Don Elías"), a intercambiar figuritas o a jugar a las cartas "match 4" de aviones, "autor argentinos" o de "fórmula", motos, helicópteros o camiones.
Con el tiempo, y los años, las juntadas se trasladaron a otros barrios, mucho fútbol, salidas, secundaria, facultad, nuevos amigos. Mi casa pasó a ser el "bunker" de la previa, porque a todos les quedaba bárbaro como punto de encuentro. Ya si, disfruté más el hecho de recibir en casa a mis amigos, tomar algo, escuchar música y partir con mejor destino. Las "match 4" ya eran un buen recuerdo.

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