Gedy, Pepa y Luis... Hay días en los que no soporto el dolor de extrañarlos. Siento una adictiva necesidad de hablar con ustedes, como antes, como siempre. Hablábamos, mucho, ¿se acuerdan?.

Abuelo, ¿te acordas?. Nos gustaba hablar de política, de fútbol, de la familia, de la vida. A la tarde, a la nochecita, mientras tomábamos algo y veíamos algún noticiero. O cuando me llevabas a comer a La Paila, sábados de por medio. Al principio te escuchaba mucho, aprendía. Después, los diarios me dieron la posibilidad de contarte cosas yo a vos.

Con mis tías hablábamos menos, pero teníamos rachas. Me encantaba escucharlas hablar de la Córdoba de los años 20, de la década del 30`, de Evita-Perón, de la Universidad, de los Padres de la Merced, de sus tías, de sus primos, de su vida. También hablábamos mucho; más en verano, cerveza de por medio. Era un ritual sentarnos a escucharnos, entrada la tarde.

Los extraño mucho. Los quiero mucho. Los recordaré siempre.

Un beso grande a los 3.