Pasé por ahí miles de veces. Era una esquina "importante", de paso seguro, para el centro, hacia la parada de colectivos o el Patio Olmos. Pasaba siempre, de ida o de vuelta. Iba y venía por Illia y Chacabuco. Después de esa esquina, bajaba, subía o seguía. Pero el cruce era inevitable.

Esta entrada hace alusión a una de las 4 esquinas, la del vértice sureste. La que hacia atrás, en diagonal, da al parque sarmiento. La de la mano de Illia 536.

En esa esquina, había un enorme edificio, propiedad de la familia "Bader", con características propias de las construcciones de principios de siglo. Esa construcción, de más de 11.000 metros cuadrados, se dividía en varios locales comerciales en la planta baja y unos tres pisos con departamentos al estilo "conventillo", que albergaban estudiantes, laburantes del interior y solos y solas, en su mayoría.

En la planta baja, justo en la esquina, mi primer recuerdo hace referencia a un bar, con pool. Un bar de esos para terminar una noche solo. Mucho cuarteto y wisky, y algunas chicas. Desde afuera, se veía "pesado", con poca luz y poca gente. Duró poco. Después, recuerdo una panadería y al último, una farmacia. En los locales a sus costados, también hubo de todo: cerrajerías, una zapatería y hasta una peluquería, en un pequeño local de 3 x 4.  

Era una esquina vieja en todo sentido. La fachada de la construcción estuvo sucia siempre, por el smog y los años, con paredes descascaradas y ajadas por el paso del tiempo. Era una esquina a la que le pasó el tiempo. Una esquina con años, que no pudo sobreponerse a los golpes de la vida.

Pero tenía vida, historia. Era una esquina "referente" en el barrio, un lugar de encuentro. El corazón que latía entre la Terminal y el Patio Olmos.

A fines de 2008, esa esquina fue demolida. Las autoridades municipales no tuvieron en cuenta su estilo de construcción, su historia, su presente y su pasado. No tuvieron en cuenta su clásica fachada. Fue demolida para que allí se construya una torre de 16 pisos completamente vidriada, con paneles de colores rojos, verdes y amarillos combinados (foto). La obra tiene un plazo de 3 años.

Una casona menos en Nueva Córdoba. Ya quedan pocas. Miles de historias de vida se fueron al olvido.