9 Noviembre 2009
Nací en Barrio San Martín de casualidad. A los pocos meses ya estaba en Nueva Córdoba para pasar gran parte de mi infancia y juventud. Bv. Junín, primero; Bv Arturo Illia, después del triunfo radical de 1983. Como repetí en post anteriores, conocí a ese Boulevard de punta a punta y a las paralelas y a las que cortaban a esa arteria, el corazón del barrio junto a la Chacabuco.
Y fue un barrio feliz, como casi todos. En los 80` con familias asentadas en el lugar desde hacía muchos años, con el "super americanos", la mercería, el ramos generales de "don Chaín", doña Amelia y su fama de curandera, el Ministerio de Obras Públicas de Junín y Balcarce, el baldío de Rondeau casi Paraná donde jugábamos al fútbol, el videoclub Ecos de Obispo Salguero, "Los 2 Chinos", la Placita del Hospital de Niños y la Peluquería de "don Almirón". En los 90`, familias mezcladas con los nuevos inquilinos, los estudiantes, el cyber, los kioscos y la comida para llevar. Ya en el nuevo siglo, los nuevos vecinos se quedaron con todo.
Hace unos días, un amigo alquiló una pieza. Lo hizo a través de Internet. Buscó y buscó y por mail confirmó que acompañaría en el alquiler de un departamento de 2 dormitorios, en San Jerónimo y Paraná, a dos chicas del interior de la Provincia de Córdoba. Sin conocerlas, armó la mudanza y tocó el timbre. Ellas, ya lo habían aceptado, a cambio de 600 pesos.
La calle San Jerónimo siempre fue la zona roja del barrio. Una calle "por la que no había que pasar de noche". Con chicas bondadosas y muchachos amigos del alcohol. Pero ya no. Hasta los departamentos de esa zona, la más baja del barrio, están en manos de estudiantes que alquilan piezas a cambio de unos pesos.
Me sorprendió cuando me dijo que había conseguido departamento en esa zona. Me sorprendió cuando me contó cómo llegó hasta ahí. Me sorprendió también su respuesta: "En Nueva Córdoba no vive más gente... ehh... bueno, no viven más familias" aclaró. Debe tener razón.
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18 Octubre 2009
Gedy, Pepa y Luis... Hay días en los que no soporto el dolor de extrañarlos. Siento una adictiva necesidad de hablar con ustedes, como antes, como siempre. Hablábamos, mucho, ¿se acuerdan?.
Abuelo, ¿te acordas?. Nos gustaba hablar de política, de fútbol, de la familia, de la vida. A la tarde, a la nochecita, mientras tomábamos algo y veíamos algún noticiero. O cuando me llevabas a comer a La Paila, sábados de por medio. Al principio te escuchaba mucho, aprendía. Después, los diarios me dieron la posibilidad de contarte cosas yo a vos.
Con mis tías hablábamos menos, pero teníamos rachas. Me encantaba escucharlas hablar de la Córdoba de los años 20, de la década del 30`, de Evita-Perón, de la Universidad, de los Padres de la Merced, de sus tías, de sus primos, de su vida. También hablábamos mucho; más en verano, cerveza de por medio. Era un ritual sentarnos a escucharnos, entrada la tarde.
Los extraño mucho. Los quiero mucho. Los recordaré siempre.
Un beso grande a los 3.
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21 Junio 2009
19 Marzo 2009
Pasé por ahí miles de veces. Era una esquina "importante", de paso seguro, para el centro, hacia la parada de colectivos o el Patio Olmos. Pasaba siempre, de ida o de vuelta. Iba y venía por Illia y Chacabuco. Después de esa esquina, bajaba, subía o seguía. Pero el cruce era inevitable.
Esta entrada hace alusión a una de las 4 esquinas, la del vértice sureste. La que hacia atrás, en diagonal, da al parque sarmiento. La de la mano de Illia 536.
En esa esquina, había un enorme edificio, propiedad de la familia "Bader", con características propias de las construcciones de principios de siglo. Esa construcción, de más de 11.000 metros cuadrados, se dividía en varios locales comerciales en la planta baja y unos tres pisos con departamentos al estilo "conventillo", que albergaban estudiantes, laburantes del interior y solos y solas, en su mayoría.
En la planta baja, justo en la esquina, mi primer recuerdo hace referencia a un bar, con pool. Un bar de esos para terminar una noche solo. Mucho cuarteto y wisky, y algunas chicas. Desde afuera, se veía "pesado", con poca luz y poca gente. Duró poco. Después, recuerdo una panadería y al último, una farmacia. En los locales a sus costados, también hubo de todo: cerrajerías, una zapatería y hasta una peluquería, en un pequeño local de 3 x 4.
Era una esquina vieja en todo sentido. La fachada de la construcción estuvo sucia siempre, por el smog y los años, con paredes descascaradas y ajadas por el paso del tiempo. Era una esquina a la que le pasó el tiempo. Una esquina con años, que no pudo sobreponerse a los golpes de la vida.
Pero tenía vida, historia. Era una esquina "referente" en el barrio, un lugar de encuentro. El corazón que latía entre la Terminal y el Patio Olmos.
A fines de 2008, esa esquina fue demolida. Las autoridades municipales no tuvieron en cuenta su estilo de construcción, su historia, su presente y su pasado. No tuvieron en cuenta su clásica fachada. Fue demolida para que allí se construya una torre de 16 pisos completamente vidriada, con paneles de colores rojos, verdes y amarillos combinados (foto). La obra tiene un plazo de 3 años.
Una casona menos en Nueva Córdoba. Ya quedan pocas. Miles de historias de vida se fueron al olvido.
servido por illia536
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30 Noviembre 2008
Si, ya se, éste post nada tiene que ver con la casona de Bv. Illia. O si. La cuesitón es así: Saqué del baúl de los recuerdos un par de CD`s del más grande, Miguel Ángel Calderón, el "Rey Pelusa" para los amigos. Y, a ésos momentos, los asocio con Illia 536, mi habitación de soltero, mis CD`s, mi juventud, mis salidas.
A ver si puedo explicar esto. Hasta el año 95`, el cuarteto no existía en mi vida. Y, ojo, quiero dejar en claro que Pelusa representa a la música popular, no al cuarteto. Sin embargo, lo incluyo en el género porque la gran mayoría de la gente lo ubica entre los cantantes más reconocidos de la música más cordobesa. Para mi, no. Es un cantante que encontró su lugar, y reconocimiento, en el cuarteto. Punto.
Decía que hasta 1995 el cuarteto no pasaba por mi cabeza. Ese año, tuve dos momentos que me acercaron a los "bailes": dos amigos del interior de Córdoba, que vivían en barrio alberdi, me acercaron al submundo de la Vieja Usina. Fue de casualidad. Estudiabamos Cine y Tv y un viernes a la noche pintó para ir a la Usina a ver a Chébere, con Rubhiño y el "toro" Quevedo en la formación.
Y fue hermoso. La Vieja Usina, por esos años, era un lugar muy agradable, al que llegaban estudiantes de entre 18 y 30 años, la gran mayoría del interior cordobés y de otras provincias. Por esos días, recuerdo, nos hicimos muy amigos de un grupo de chicas riojanas que estudiaban en esta ciudad y que iban con frecuencia a ese baile. Sólo a ése. Y lo remarco porque era "distinto" al resto: buen clima, buenas mujeres, espacio, buena música, tragos a buen precio, cerca de todo. ¿Que más se podía pedir?
El otro hecho que me acercó un poco más al género se me presentó a través de otro amigo, compañero en la escuela de periodismo. Tenía algunos años más que yo y siempre se acordaba de sus bailes con un "tal pelusa". Los recordaba con mucho cariño y melancolía. Y, justo, por esos días se dió el "reencuentro": Pelusa y el "negro" Videla volvieron a Chébere por un par de bailes. Fueron en la Vieja Usina, justamente, y en Villa Retiro.
Tuve la suerte de acompañarlo a uno de ellos: fue el 7 de diciembre de 1996, en la Usina, claro. Con sólo decir que fue impresionante, me estaría quedando corto. Recuerdo haber llegado horas antes del inicio del recital (otro dato imporante: no fue baile, fue un recital) con gente de una punta a la otra del recinto. Con el tiempo, recuerdo que dijeron que hubo 12 mil personas. Mucho? Mmm... no se. Para mi, las hubo. Ese día, la Usina tuvo gente desde una punta a la otra, sin espacios, sin aire, sin movernos. Al promediar el recital, abrieron las puertas del fondo y las que daban al patio.
Después de ese recital, me quedaron recuerdos imborrables: Cuando apareció "el rey", la Usina se vino abajo. El recital empezó con Chébere y su banda original. Para la segunda selección, apareció, primero, el "negro" Videla y su piano. Minutos más tarde, se escuchó, luego de una introducción musical, el clásico "me parece que, algo ya no va más". Fue increible. La gente fue un estruendo. La ovación, inigualable.
Lo conocía muy poco pero, desde ese día el magnetismo fue indisimulable. Chébere, más Videla y Pelusa siguieron un par de años más, hasta el 98. Los seguí bastante, siempre con la misma pasión. Conocí un género con buenas canciones, más allá de las más simples y comerciales. Más allá del "tunga-tunga". Mucho más allá de "quién se ha tomado todo el vino". Me encontré con buenas canciones y muy buenos músicos. Chébere es un claro ejemplo.
A partir de ese diciembre del 96`, cada baile era un mundo. Conocí lugares con tradición y cultura popular, descubrí un género muy rico, con identidad y personalidad. Bailé mucho con Pelusa, pasé muy buenos momentos. Y, empecé a viajar por el circuito, más allá de la Usina: Villa Retiro, Las Palmas, Colonia Caroya, Colonia Tirolesa, Atenas, Estadio del Centro. Siempre, siguiendo "al rey".
Repito: Pelusa es otra cosa. Con los años, empecé a redescubrirlo a través de CD`s que recopilaron su historia. Siempre, se destacó por un estilo entre popular, pop y cuartetero. Con arreglos musicales distintos: batería, bajo y guitarra en ritmos más trabajados. Con letras que denotaban cierta preocupación por el mensaje, más allá de la alegría inicial.
"Esa mujer ocupará el primer lugar"; "Me parece que"; "El preso Nº9"; "Hola niña"; "Háblame de la vida"; o "La Copa Rota"; son sólo un par de grandes éxitos. Hubo un montón. En 2009, Chébere cumple 35 años y esperan a Pelusa otra vez. Lo esperamos todos.
*La primera imágen es la tapa del CD 1 del "Reencuentro". La segunda, es la tapa del long play "Rompamos el Contrato" de 1976, con el "negro" Videla y Pelusa, muy jóvenes.
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26 Octubre 2008
En Illia 536 nacieron todos mis hermanos. Menos yo, que soy un negro de "Las Margaritas", todos nacieron ahí, en Nueva Córdoba. Mi hermana Andrea, en 1977; Pablito en el 80`; Emilio en el 82; y Maxi en 1987. Son mis hermanos, y los amo. Obvio. Con peleas y desencuentros. Con afinidades y locuras. Con errores y virtudes. Con papas que nos criaron lo mejor que pudieron. Y lo hicieron muy bien.
Andrea es la más desorientada, con idas y vueltas pero con un corazón bien grande. Siempre preocupada por sus hermanos, aunque no lo diga.
Pablito es el más inteligente; también es mi amigo, mi compañero.
Emilio está siempre en guerra. Con sus cosas, siempre demuestra todo. Va y viene, pelea, se amiga, llora y sufre. Es el más pasional, al que más lo afecta todo.
Maxi viene corriendo de atrás. Es inteligente aunque siempre cree saber de todo. Aún no entiende que los años se viven, no se corren. Pero tiene mucho de mi, yo era igual.
Yo los quiero a todos por igual, aunque siempre pensé (y pienso) que espero para Maxi una buena vida. Y, siento, que no podría soportar que le pase algo malo. No se lo dije nunca. Lo hago ahora.
No se bien que pensarán de mi. Espero tengan un buen concepto.
Son mis hermanos, mi sangre.
Están, siempre, aunque no los vea, aunque no los mencione. Están. Ahí. Cerca. En mi sangre, corriendo por mis venas. Van y vienen, aunque no se los diga. No hace falta. Los amo, obvio.
*Letra del tema "Sangre" de Attaque 77.
Debe ser que en otra vida también fuimos hermanos
debe ser que en otra vida también fuimos hermanos
Mi voz te llama, te estoy hablando,
nunca me dejes, ampárame
cuando despiertes voy a estar a tu lado
seré lo primero que vos veas
Debe ser que en otra vida también fuimos hermanos
debe ser que en otra vida también fuimos hermanos
Tu voz me llama, te escucho hablando,
nunca me dejes, ampárame
cuando despierte quiero estar a tu lado
serás lo primero que yo vea
Debe ser que en otra vida también fuimos hermanos
debe ser que en otra vida también fuimos hermanos
servido por illia536
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6 Septiembre 2008
Recibí recién una llamada de mi amigo Rodrigo, desde España. Está en la playa, tomando cervezas desde las 10 de la mañana (ya son las 5 de la tarde allá). En 5 minutos, me repitió 50 veces lo mucho que extraña a sus amigos (nosotros). Fue un golpe. Más allá de la distancia, la amistad que uno elige se cuela en el corazón y en el alma de las personas para no irse más. Y Rodrigo, la Vaka, Daniel, Raúl, Salvador, Nacho y yo decidimos ser amigos. Y lo seremos siempre, pese a la distancia, el tiempo, las ocupaciones. Pese a la vida, en general.
Todos ellos pasaron por Illia 536. No mucho, porque la "sede de operaciones" siempre estuvo en Barrio Rogelio Martínez pero estuvieron en esa casona y dejaron huella. Uno de los primeros recuerdos que tengo es de mi amigo Roberto (Vaka) "enamorado" de mi prima Fabiana. La conoció en uno de mis cumples (de 8 o 9) y se "flasheó". En todos los cumples que siguieron a ese, me preguntó por ella. También tengo presente algunas juntadas "a estudiar", con mis tías preparando el café con leche con facturas.
Con los años, dejé de "vivir" en la casa del fondo de Illia 536. Mi abuelo recicló una habitación de la casona principal (la del frente) que mis tías usaban para guardar todo lo que no encontraba lugar en los 5 roperos XXL que tenían desparramados por el resto de la casa. En esa habitación, además, había una gran máquina de tejer que pesaba 1 tonelada y que mis tías usaron mucho pero que, con el tiempo, sólo estorbaba.
Esa habitación estaba separada del resto de la casona, tenía baño independiente y hasta salida directa al patio de invierno que comunicaba las dos casas. Para salir y entrar, lo podía hacer directo desde la calle. Ese paso fluido, hacía que, a la noche, entraran y salieran mis amigotes sin necesidad de que el resto se enterara. Y, en el estado en que salíán, mejor no hacer "mucha bulla". En una época, se convirtió en la "previa" obligada (años 93 al 98 aprox.). Era el "aguantadero" perfecto: TV con cable, delivery de comida y alcohol a un paso, "buena" música (rock nacional) y pocas mujeres (no abundaban, menos a esa edad). Desde ahí, sin escalas a un pub de mala muerte de Nueva Córdoba (no eran tan "fashion" como ahora) para terminar con más cerveza escuchando a "Rouge and Roll", al "Zurdo", "Savia Nueva", "Proceso a Ricutti" o "Los Navarros", en María María, La Casona o Pizarrón. La vuelta era al "tanteo" por Bv. San Juan, Illia, escaleras y cama. Para mis amigos, Irigoyen, Plaza España, Soppelsa, Lawn Tenis, Tribunales Federales y cama. Dejaban "piedritas blancas" en el piso para no errar la huella.
Al otro día -sábado-, a levantarse tipo 1 de la tarde y esperar en la vereda de Genaro Pérez 275 que empiecen a llegar los "players" para disputar el clásico ante "Los Músicos" o "Ramón FC". A la noche, cine, novias. Fin de semana perfecto.